domingo, 2 de febrero de 2014

J.STALIN (SOBRE JEFATURA VII) ... MAM

ENTREVISTA CON EL ESCRITOR
ALEMÁN EMILIO LUDWIG
(Extracto)

5 de diciembre de 1931

LUTDWIG: Le agradezco en extremo que haya tenido a bien recibirme. Llevo más de veinte años estudiando la vida y la actividad de eminentes personalidades históricas. Creo que conozco bien a la gente, pero, en cambio, no entiendo nada de las condiciones sociales y económicas.

STALIN: Es usted modesto en exceso.


LUDWIG: No; es exactamente como lo digo. Por esta precisa razón le haré preguntas que quizá le parezcan extrañas. Hoy mismo he visto aquí, en el Kremlin, algunas reliquias de Pedro el Grande, y la primera pregunta que quiero hacerle es la siguiente: ¿Admite usted un paralelo entre su persona y Pedro el Grande? ¿Se Considera usted como el continuador de la obra de Pedro el Grande?

STALIN: De ningún modo. Los paralelos históricos son siempre aventurados. Ese paralelo carece de sentido.

LUDWIG: Pero Pedro el Grande hizo mucho por el desarrollo de su país, para trasplantar a Rusia la cultura occidental.


STALIN. ― Sí, naturalmente, Pedro el Grande hizo mucho para elevar a la clase de los terratenientes y para desarrollar a la naciente clase de los comerciantes. Pedro el Grande hizo mucho por crear y consolidar el Estado nacional de los terratenientes y de los comerciantes. Tengo que añadir que la elevación de la clase de los terratenientes, la ayuda prestada a la clase naciente de los comerciantes y la consolidación del Estado nacional de esas clases se efectuaron a costa de los campesinos siervos, que eran esquilmados implacablemente.

En Cuanto a mí, no soy más que un discípulo de Lenin, y el fin de mi vida es ser su digno discípulo.

El objetivo a que he consagrado mi vida es la elevación de otra clase: la clase obrera. Mi objetivo no es consolidar un Estado "nacional" cualquiera, sino consolidar un Estado Socialista y, por lo tanto, un Estado internacional, cuyo robustecimiento contribuye Siempre a fortalecer a toda la clase obrera internacional. Si cada uno de mis pasos en la labor para elevar a la clase obrera y consolidar el Estado Socialista de esta clase no persiguiera el fin de asegurar y mejorar la situación de la clase obrera, estimaría que mi vida no tenía sentido.

Ya ve usted que su paralelo no es acertado. En Cuanto a Lenin y a Pedro el Grande, este último fue una gota de agua en el mar, y Lenin, todo un océano.

LUDWIG: El marxismo niega que el individuo desempeñe un gran papel en la historia. ¿No ve usted una contradicción entre la concepción materialista de la historia y el hecho de que usted reconozca, a pesar de todo, el gran papel de las personalidades históricas?

STALIN: No, no hay en esto ninguna contradicción. El marxismo no niega en modo alguno el papel de las personalidades eminentes, como tampoco niega que los hombres hacen La historia. En la Miseria de la filosofía y en otras obras de Marx puede usted hallar la afirmación de que son precisamente los hombres quienes hacen la historia. Pero, naturalmente, los hombres no hacen la historia obedeciendo a su fantasía, como les viene a la cabeza. Cada nueva generación encuentra condiciones determinadas, ya dadas cuando ella aparece. Y el valor que representan los grandes hombres depende de en qué medida saben comprender correctamente estas condiciones y cómo modificarlas. Si no comprenden estas condiciones y quieren modificarlas según les sugiere su fantasía, caen en la situación del Quijote. Así, pues, y exactamente según Marx, no se debe oponer los hombres a las condiciones. Son precisamente los hombres los que hacen la historia, pero sólo en la medida en que comprenden bien las condiciones dadas con que se encuentren y sólo en la medida en que comprenden cómo se debe modificarlas. Así es, por lo menos, como comprendemos a Marx nosotros, los bolcheviques rusos. Y hemos estudiado a Marx durante decenios.

LUDWIG. ­-— Hace aproximadamente treinta años, cuando estudiaba yo en la Universidad, muchos profesores alemanes, que se consideraban partidarios de la concepción materialista de la historia, nos inculcaban la idea de que el marxismo niega el papel de los héroes, el papel de las personalidades heroicas en la historia.

STALIN. ― Eran vulgarizadores del marxismo. El marxismo nunca ha negado el papel de los héroes. Por el contrario, reconoce que el papel que representan es considerable, pero con las reservas que acabo de hacer.

LENIN COMO ORGANIZADOR Y JEFE
DEL PARTIDO COMUNISTA DE RUSIA

23 de abril de 1920


Hay dos grupos de marxistas. Ambos actúan bajo la bandera del marxismo y Se consideran marxistas "genuinos". Sin embargo, distan mucho de ser idénticos. Es más: los separa un abismo, pues sus métodos de trabajo son diametralmente opuestos.

El primer grupo se limita, por lo común, a reconocer verbalmente el marxismo en lo externo, a proclamarlo solemnemente. Por incapacidad o por falta de deseo de penetrar en la esencia del marxismo, por incapacidad o por falta de deseo de llevarlo a la práctica, este grupo convierte los vivos y revolucionarios principios del marxismo en fórmulas sin vida y que nada dicen.

Este grupo no basa su actividad en la experiencia, en las enseñanzas del trabajo práctico, sino en citas de Marx. No saca sus instrucciones y directivas del análisis de la realidad viva, sino de analogías y de paralelos históricos. El divorcio entre las palabras y los hechos es el principal mal de este grupo. De aquí sus desilusiones y su eterno descontento con la suerte, que lo traiciona a cada paso y lo deja "con un palmo de narices". Este grupo lleva el nombre de menchevismo (en Rusia), de oportunismo (en Europa). El camarada Tyszka (Jogiches) caracterizó con bastante tino a este grupo en el Congreso de Londres, cuando dijo que no se mantenía en el punto de vista del marxismo, sino que yacía sobre él.

El segundo grupo, por el contrario, traslada el centro de gravedad del problema, del reconocimiento verbal del marxismo, a su aplicación, a su realización práctica. Este grupo concentra principalmente su atención en determinar las vías y los medios para la realización del marxismo que correspondan a la situación y en modificar esas vías y esos medios cuando la situación cambia. Este grupo no saca sus instrucciones y sus directivas de analogías y paralelos históricos, sino del estudio de las condiciones circundantes. Este grupo no basa su actividad en citas y máximas, sino en la experiencia práctica, comprobando cada paso suyo en la experiencia, aprendiendo de sus propios errores y enseñando a los demás a construir una nueva vida. Esto explica, en rigor, por que no hay divorcio entre las palabras y los hechos en la actuación de este grupo y por que en ella la doctrina de Marx conserva toda Su vital fuerza revolucionaria.

Se pueden aplicar con toda razón a este grupo las palabras de Marx de que los marxistas no pueden contentarse con interpretar el mundo, Sino que deben ir más lejos, para transformarlo. Este grupo lleva el nombre de bolchevismo, de comunismo.

El organizador y el jefe de este grupo es V. I. Lenin.

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